jueves, 20 de agosto de 2009

hoy

me desperté unos minutos antes de que suene el despertador, preparé café, me duché y decidí no afeitarme.

planché una camisa, leí los titualres de los diarios mientras desayunaba, me vestí y salí a la calle.

afuera la luz era extraña y mucho movimiento de gente (algo inusual a esa hora).

en el banco de abajo estaba sentada una vecina con su habitual inexpresión abanicándose mecánicamente.

el bar de la esquina tenía las mesas con gente desayunando, y suele estar cerrado.

al ver el el movimiento del tráfico supuse que eran al menos las 10 de la mañana, pero el sol no estaba muy alto.

me pregunté como iba a explicar este despiste, y pensé en llamar inventando una historia con voz de moribundo.

seguí andando unos metros sin saber muy bien que era lo más conveniente dadas las circunstancias.

no recordaba haber hablado con vos,

y de pronto entendí: eras las 19,30 y no las 7,30.