domingo, 27 de mayo de 2007

Otro 25 de Mayo

parece que últimamente me dedico a hacer cosas raras, son las circunstancias.

por primera vez en tantos años me llegó una invitación para celebrar el 25 de mayo en la embajada.

no deja se ser una ironía que la reunión se realice en España, y que además de argentinos hubiera invitados y camareros locales.

y también que la residencia del embajador (lugar del evento) esté enfrente de la embajada de Inglaterra.

los tiempos cambian, y en lugar de locro y empanadas, había gambas con bolitas de melón, canapes exóticos, extraordinario jamón ibérico y demás delicias.

la buena idea fue que en el jardín habían montado una parrilla donde la carne argentina hacía gala de su presencia, claro que no era un asado y hubo que adaptarse al protocolo con sandwiches de lomito con chimichurri u otras salsas.

la sensación era contradictoria porque no parecía que estuviera ni en España ni en Argentina.

la fauna de compatriotas ahí reunidos era de una diversidad interesante, respecto a las mujeres destacaban las famosas barbies argentinas y las auténticas morochas que también aunque de otro modo adornaban la magnífica casona.

ignoro el criterio de las invitaciones, pero era raro.

algunos uniformados en sus trajes de acto oficial con medallas (?) incluidas, un par de curas, y una multitud tan amorfa como reconocible.

la casa tiene unos salones maravillosos, y la organización fue impecable.

el fuerte murmullo constante hacía difícil mantener alguna conversación de más de cinco minutos, y se estaba mejor en la sala de fumadores (léase jardín).

a los diplomáticos se los reconocía fácilmente por su acartonamiento, también a los artistas (?) que paseaban su ego esperando ser reconocidos, y a la gente pésimamente vestida obviamente.


cito solo a un supuesto empresario con su traje color caca, camisa verde y corbata amarilla, pero no tuve valor de fijarme en sus zapatos.

cada tanto algo te recordaba a la patria, como por ejemplo cuando escuché "che, boludo, no seas garca y traeme otro sangüichito".

cosas que pasan en las mejores familias.

12 comentarios:

Alex dijo...

horrible lo que contás, si yo estuviera allá tantos años y me invitaran a ese festejo? y fuera testigo de la superficialidad y vacío que sentí en tus palabras después o durante hubiera sentido náuseas. Asquito. Pero sobreviviste :)

submarino dijo...

alex: he sobrevido, pero para el próximo 25 de mayo me alquilaré "la noche de los muertos vivientes" (de Cesar Romero), mientras me como unas empanadas con vino tinto.

vic dijo...

la cita que hiciste es genial. cualquier sensación de rareza que iba sientiendo con vos, al leerte, se devela en el ojo tan bien puesto al citar al del traje color caca (y demás moda).
la próxima brinde con nosotros con tinto y carbonada ;)

Alex de Seven dijo...

jajajaja, me mataste! lo tengo de oídas a Cesar Romero, no ví esa película.
alex de amor profano

submarino dijo...

vic: y según se mire, a ojos de otros, yo también he sido parte esa pintoresca comparsa.

submarino dijo...

alex: vi esa peli hace ya mucho, pero con el título ya te podés hacer una idea de que va.

DudaDesnuda dijo...

A veces ser superficial no está tan mal. Es decir, no está tan mal poder distinguirlos.
¿Por qué a mi no mi invitó Mr. K. a ningún festejo?
Que cosa che, para que te registren como argentino te tenés que ir a España.

Besos y fechas patrias.

zorgin dijo...

Bien! Cesar Romero, el guason del batman a go-go de la tv, una maravilla de garca, merecería ser "argie" (me gusta lo tilíngo que suena, argie). Pero le advierto que esa frase tambien ha sido parte del acto, lo verdadero hubiera sido "bolú", no boludo

submarino dijo...

Duda: es así, para que te inviten tenés que irte.

submarino dijo...

zorgín: tiene razón, pero tal vez existe un protocolo para la desubicación.

voy a practicar y vuelvo.

NeoNativa dijo...

que extraños somos loa argentinos en situaciones como esta......aveces pasan cosas extrañamente bizarras.......como en la mismisima argentina......

submarino dijo...

neo: y los argentinos en el exterior, sólo somos eso:
argentinos en el exterior.

ver tantos juntos, mejor dicho bajo el mismo circunstacial techo, dispara todo tipo de contradicciones.