viernes, 30 de marzo de 2007

1982

la mezcla de recuerdos de esa época infame.

en el final decadente, casi grotesco de la dictadura.
el "fervor patriótico" encendido.
"estamos ganando", gritaban los Medios de comunicación.
"pelearemos hasta el último hombre", decía la cobarde y mentirosa oficialidad.
"los militares argentinos son más peligrosos para su propio pueblo que para el enemigo", dijo alguien después.
"a los milicos hay que mantenerlos en tiempos de paz, y defenderlos en tiempos de guerra", opinó otro más tarde.
"ninguna guerra es razonable, y toda frontera se hizo para mentener privilegios", pudo decir un tercero.
"evidentemente no fue lo mismo secuestrar y matar civiles, que meterse en una guerra con otro éjército" coincidieron varios en su charla de café.
bla bla bla, pero ¿cuantos chicos mal entrenados y peor armados, murieron por la aventura suicida de un general mediocre y borracho?

viernes, 23 de marzo de 2007

taxi

hace unos días chiru contó su experiencia de taxi-terapia, y quise comentar en su blog pero la PC se colgaba una y otra vez, así que lo escribo acá.



cuando subo a un taxi, después de mi saludo que suele ser respondido con un gruñido o nada, me acomodo en el asiento y digo la dirección en tono neutro.

si el taxista quiere hablar, o bien soy monosilábico o respondo vaguedades, no entro en discuciones aunque escuche disparates.

y si el viaje se inicia con: "¿porqué camino vamos?", empezamos mal.

hace casi un mes, subí a un taxi con un conductor atípico, de teintaypocos, pelo corto y gafas, muy educado y estilo seminarista.

pero a los 5 minutos ya estábamos en medio de un atasco, el hombre quería hablar pero no se animaba, yo miraba distraidamente por la ventana para pasar el tiempo.

no tenía el menor interés en saber su opinión de cualquier tema y menos en darle la mía.

ya cuando el atasco fue total, y ningún auto se movía el taxista se da vuelta y suelta de golpe: "¿no le parece que a pesar de tanto avance tecnológico, el ser humano sigue siendo infeliz?", y se queda mirándome fijamente.

esperaba un típico comentario de fútbol, o política, así que me decolocó.

quise encender un cigarrillo pero está prohibido, volví a mirar por la ventana y el caos de autos era tremendo, así que solo se me ocurrió decirle: "pero ahora la vida es más larga, hay más opciones",

el taxista movió la cabecita, su cara se puso triste, y dijo: "más tiempo para sufrir", suspiró y volvió a sujetarse al volante como a un salvavidas.

el tráfico (o falta de) a esa altura me parecía un mal menor, pensaba que una carretera despejada esa conversación hubiera sido algo peligrosa sin opción de escape.

unos minutos después de denso silencio, le mentí: "uy!, qué tarde es, voy a seguir a pie porque no llego".

le pagué, y al salir me pillé un dedo con la puerta. Y seguí mi camino con el dolor a cuestas, menos metafísico pero bien real.

todavía tengo una marca en el dedo.

la puta que lo parió al taxista filósofo.

viernes, 16 de marzo de 2007

En este gran teatro del blog

toda la vida representación es.

algunos juegan a:
periodistas
poetas
filósofos
pensadores
críticos de cine
graciosos

otros juegan a:
escribir.

o simplemente son:
narradores de lo/su cotidiano.

y unos pocos lo consiguen.


me quedo con los blogs sinceros, aquellos que priorizan el sentido al sonido.

o los que da placer leerlos, porque escriben mágicamente.

quedan descartados la mayoría de los blogs compulsivos de los adolescentes, y de los poetas que causa dolor lo malos que son.

o los que buscan demagógicamente la comprensión de los demás.

o los ego-blogs.


hay gente muy valiosa por aquí escribiendo genialidades para cuatro personas, deseo para ellos que encuentren su público.

jueves, 8 de marzo de 2007

se puede ser más tonto?

siempre llego a los aeropuertos antes de la hora, creo en la ley de Murphy y también para no hacer las filas que detesto.
así que esta vez estuve con todo el tiempo del mundo esperando que habiliten mi mostrador, despache el equipaje y me fui a dar una vuelta.
salí a fumar dos cigarrillos y entré a tomar un café.
al fin llegó el momento de pre-embarque y ahí estaba intentando descifrar el laberinto de cintas azules para llegar al último control.
encontré el camino y dejé en una bandeja el abrigo, la cámara de fotos, el cinturón, algunas monedas y el teléfono.
dudaba si quitarme el reloj o no y me distraje un poco.
sosteniendo el pantalón con una mano, pasé por el detector de metales y sonó groseramente.
retrocedí, metí la mano en el bolsillo derecho y toqué monedas en el fondo, así que las saqué se las mostré como una persona educada al tipo que me miraba enfrente, las dejé en otra bandeja y volví a pasar.


pero sonó otra vez, y comenzó el funcionario a hacer algo parecido a un reconocimiento con su detector manual, el lado izquierdo era la clave, así que otra vez la mano adentro (cambiando la otra para sostener los pantalones)y más monedas que no recordaba, otra vez el mismo proceso, pero ya al lado de funcionario había dos policías.

detrás mío ya se va acumulando gente que me mira con diferentes expresiones, pero ninguna amigable.

retrocedo, palpo los bolsillos y no parece que tenga nada, sinembargo la alarma otra vez, de nuevo el funcionario ya menos paciente que pasa el aparato de mala gana y suena atrás llevaba un encendor y los cigarrillos, así que de nuevo el trámite.

esta vez paso seguro de cumplir con los requisitos no metálicos, pero una vez más la alarma, esta vez el funcionario ya estaba molesto y llegaron dos polis más, no había notado que en la camisa llevaba las llaves.

otra vez vuelta atrás.

sólo miro a la gente de la creciente fila de reojo, y veo otros dos policías del otro lado.

gesto hostil del funcionario y vuelvo a cruzar el arco pero fracaso en el intento y la alarma me humilla nuevamente.

el funcionario de mala gana vuelve a pasarme el aparato, ahora me hacen separar las piernas y hago equilibrio con los pantalones.

me señala la entrada y hace el gesto de se acabó.

detrás los policías ya son cuatro, me llaman y piden que los acompañe, mientras busco y rebusco y en bolsillo chico del pantalón noto que una diminuta moneda alcahueta es la responsable.

se la enseño al funcionario, pero se da vuelta y se va en la dirección contraria.

así que inicio la retirada con la monedita en alto mostrándosela a quien quiera verla, pero la poli insensible con mi tontería me quiere llevar para hacer un registro a fondo.

me dirigo al que parece el jefe con la moneda como salvoconducto y le pido "una vez más, la última" y me deja pasar esta vez por el arco triunfal.

no hubo más incidentes.

el vuelo normal y llego a Madrid, con el "permiso de retorno" en una mano y el pasaporte en la otra.

enseño el pasaporte, me miran, ponen un sello, y nadie me pide el permiso que tanto me costó conseguir.